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Basílica de El Escorial

Basílica del Monasterio de El Escorial

La Basílica de El Escorial es el eje principal del Monasterio y a su vez, es la construcción que dota a todo el conjunto de una personalidad inigualable. Fundiendo en un solo lugar la austeridad del monasterio, la realeza del panteón y la magnitud de una Basílica única en el mundo.

No era fácil poder conseguir el permiso de la Iglesia para realizar la obra de El Escorial. El significado del proyecto y su magnitud, junto a la reputación de la que gozaba Felipe II, hicieron que el mismo Papa le concediese ese privilegio.

La Basílica del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial puedes visitarla gratis y en familia cualquier día antes del culto.

Antes de entrar en la Basílica encontrarás su fachada principal situada en el Patio de Reyes. Esta hace honor a su nombre porque en ella se sitúan las figuras en mármol de varios Reyes. Algunos de ellos son el Rey Salomón y el Rey David que, de alguna manera se les relaciona con la construcción del Templo de Salomón, tratando de realizar de esta manera una conexión directa con el que se considera el primer Templo de la Cristiandad.

Fachada Basílica Monasterio San Lorenzo de El Escorial
Fachada de entrada a la Basílica del Monasterio.

A la entrada de la Basílica de San Lorenzo de El Escorial encontrarás el sotacoro y en él, una auténtica obra de ingeniería, la bóveda plana. Juan de Herrera se encontró con el problema, por deseo expreso de Felipe II, de tener que situar el coro justo a los pies de la misma. Esto propiciaba que el techo en la zona inferior fuese necesariamente plano.

Al moverte por el interior de la basílica irás viendo nada menos que 40 altares comunes, cada uno con una pareja de santos dibujada, donde de forma habitual tenían lugar celebraciones religiosas.

La única forma de conseguir cerrarlo como el monarca deseaba era fabricando un sistema de empujes. Creando ocho anillos con forma de cuña, permitiendo que cada anillo exterior, se viese sujetado mediante presión, por el anillo interior que le sucede. Conoce la historia completa acerca de la bóveda plana en 10 curiosidades del Monasterio del Escorial.

El Altar Mayor de la Basílica del Escorial

Un poco más adelante encontrarás unas rejas grandes de bronce que fueron labradas en Zaragoza por Guillén de Tujarón. A sus lados, el discreto coro de los seminaristas.

Al pasarlas y justo en frente, podrás contemplar la majestuosidad del Altar Mayor de la Basílica del Escorial con su retablo mayor, trazado por Juan de Herrera. La custodia gobierna el Altar, que es el centro neurálgico de todo el Monasterio de El Escorial, esta tiene casi 4 metros de altura. En ella se colocaba la Hostia para la Adoración de los fieles. En la actualidad no es normal usarlo como tal fin, por lo que alberga un copón con Sagradas Formas, que son las que se usan habitualmente en la Santa Misa. Tras ella, podrás percibir el paso de la luz en el tono correspondiente al Tiempo Litúrgico que nos encontremos. Verde, morado, rojo, o blanco. Justo detrás se encuentran los aposentos reales.

Todo ello está decorado por el retablo. Echo por los principales pintores y escultores del momento y rematado con arquitectura de jaspes de piedras duras en tonos verdes y rojizos, tallados por artistas milaneses, que era donde se encontraba la mejor escuela en aquella época. Como es lógico, tendrás que acercarte a los pies del altar para poder contemplar estos y otros detalles.

También encontrarás en el Altar Mayor dos Cenotafios. Uno del lado del Evangelio dedicado a Carlos V y otro del lado del la Epístola a Felipe II. En ellos verás varias figuras en bronce con túnicas de varios colores y con incrustaciones de piedras duras. Algunas de ellas autenticas piedras preciosas como lapislázuli, en color azul y traídas nada menos que desde Afganistán.

El Cristo de Cellinin

Al pasar las rejas de la entrada, a derecha e izquierda encontrarás dos capillas. En una de ellas verás la imponente escultura renacentista italiana, el Cristo crucificado, hecho en mármol de Carrara por el artista Benvenuto Cellinin, regalado a Felipe II en 1576 por el duque Francesco I de Medici.

Benvenuto Cellinin hizo el Cristo Crucificado entre 1559 y 1562 con la intención de colocarlo sobre su propio sepulcro en la iglesia de la Santísima Annunziata, en Florencia.

Pinturas de la Basílica de El Escorial

Si miras hacia arriba, contemplarás varias pinturas al fresco en las bóvedas. Sólo estaban pintadas de inicio las que corresponden al presbiterio, sobre el Altar Mayor, y las que están situadas a los lados y techo del coro. El resto de bóvedas recreaban nada más que un cielo blanco con estrellas azules de diferentes tamaños. Pasados alrededor de 100 años se pintaron las demás.

Frescos Basílica Monasterio de El Escorial
Fresco de la Basílica del Monasterio.

Justo en el centro de la Basílica encontrarás la gran cúpula de 92 metros de altura, que es deudora de la que existe en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano.

Por toda la nave están distribuidos 42 retablos pictóricos, los más grandes corresponden a los relicarios. Los demás están distribuidos por toda la Basílica, en las pequeñas capillas y hornacinas, de los cuales 33 representan parejas de santos. Respetando la coherencia y conformidad requeridas por Felipe II.

Los Relicarios

Y los lados del Altar Mayor tienes dos altares relicarios con grandes armarios. Son los encargados de albergar las reliquias de santos que, tanto le gustaba coleccionar al Monarca (llegó a poseer hasta 7.500). Uno es el de San Jerónimo en el desierto, encargado de guardar las reliquias masculinas, el otro, el de la Anunciación, guarda las femeninas. En la actualidad se encuentran cerrados y sólo podrás disfrutar de ellos si coincide tu visita con alguna festividad importante, momento que se abren para poder contemplarlas y darlas culto.

Durante la guerra napoleónica se perdieron los relicarios de mayor valor.

¿Qué te ha parecido la Basílica del Real Monasterio de San Lorenzo de EL Escorial? No dudes en dejarnos tu comentario y compartirlo con otros visitantes.

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